Desde su primera edición publicada en 1972 La ecología de la libertad ha sido un libro de referencia para comprender la ecología social, movimiento que busca un manejo humanista del medio ambiente permitiendo un desarrollo sostenible y descentralizado de la naturaleza y los seres humanos, dicho movimiento fue iniciado por el también autor del libro, el neoyorkino Murray Bookchin quién describió su obra como “una alternativa holística, socialmente radical y teóricamente coherente a los considerablemente tecnocráticos, reformistas y simplistas movimientos medioambientales que acaparaban el centro de la escena en aquella época”.

El libro consta de 12 capítulos siendo los primeros 4 donde se describen los fundamentos para la ecología social, los siguientes abordan temas como justicia, libertad, tecnología y sociedad y finaliza con una propuesta de proyecto social, una sociedad ecológica.

Murray entre otras cosas destacaba el poder y la dominación como factores extenuantes para la ecología social en donde “una mentalidad jerárquica fomenta la renuncia a los placeres de la vida. Justifica el trabajo pesado, el delito, y el sacrificio de los “inferiores”, y el placer y la satisfacción indulgente de prácticamente todos los caprichos de los superiores”, en su discurso destaca que la naturaleza también es afectada seriamente por el tipo de sociedad dominante en la que vivimos “…un sistema capitalista jerárquico, clasista y competitivo que fomenta una noción del mundo natural como mera aglomeración de recursos para la producción y el consumo humanos”, para mitigar este efecto propuso una organización urbana descentralizada con un alto grado de autosuficiencia y autodominio, comunas no autoritarias que incluyan a la naturaleza dentro de su organización, no como un bien del cual servirse, sino como una aliada.

Por otro lado al ser Murray un ecoanarquista era tajante al aseverar que las sociedades o grupos descentralizados que buscan armonía con la naturaleza de manera sectorial no pueden ser llamados una sociedad ecológica ni tampoco aquellos pasos graduales ya que “Las soluciones parciales sirven apenas como cosméticos que ocultan la profundamente arraigada naturaleza de la crisis y el análisis teórico de una adecuada comprensión de la hondura y el alcance de los cambios necesarios”, sin embargo no descartaba dichos esfuerzos “Si bien no estamos seguros de que la condición humana habrá de mejorar, al menos tenemos la oportunidad de de elegir entre una libertad utópica y una inmolación social”.

La segunda edición fue publicada 20 años después, en 1991, “En busca de una perspectiva equilibrada”, Murray sintió la necesidad de realizar algunos ajustes ya que en ese tiempo percibió que la sociedad había cambiado y a pesar de que muchos habían retomado los conceptos de la ecología social, lo hacían de manera incompleta o errónea, principalmente aquellos movimientos ecologistas que él llamaba místicos, por ejemplo el biocentrismo movimiento que afirma que todo ser vivo merece respeto moral al tener el mismo valor, o el ecofeminismo que en su forma radical resalta la similitud natural de las mujeres con la naturaleza y culpa al dominio patriarcal como factor preponderante para la destrucción del medio ambiente. En la segunda edición Murray trato de dejar claro que para los ecologistas sociales el problema radica en una sociedad irracional y anti ecológica, además de destacar que los animales forman comunidades y son los seres humanos los que forman sociedades e instituciones, por lo que el movimiento ecologista debe ser transformador y creativo en los asuntos de los humanos, recuperando lo bueno de la civilización humana e identificando claramente aquello que debe ser desechado, ya que de no cambiar la sociedad, no cambiará el rumbo de la ecología marcado por el capitalismo.

“La civilización, tal como la conocemos hoy en día es más muda que la naturaleza en nombre de la cual pretende hablar y más ciega que las elementales fuerzas que pretende controlar. En realidad la civilización vive con odio por el mundo a su entorno y con un formidable desprecio por si misma. Sus ciudades aglormeradas, sus tierras estériles, su aire y su agua contaminados, y su abyecta codicia constituyen la denuncia diaria de su odiosa inmoralidad. Un mundo tan degradado bien puede estar más alla de toda salvación, al menos en terminos de su propio marco institucional y ético. Las llamas que amenazan con devorar a nuestro planeta pueden dejarlo irremediablemente inútil para la vida, un muerto testigo del fracaso cósmico”

El libro completo se puede consultar en:
https://rojavaazadimadrid.files.wordpress.com/2015/04/murray-bookchin-la-ecologc3ada-de-la-libertad_-el-surgimiento-y-la-disolucic3b3n-de-la-jerarquc3ada.pdf

Escrito por MaríaMedina

Cuenta cuentos, sueños y experiencias, amante de la vida y la luz que hay en ella...

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